viernes, 28 de agosto de 2020
LEYENDO A NUESTRO LIBERTADOR, ME INSPIRA A SEGUIRLO
Leyendo las cartas del Libertador uno se da cuenta de lo insistente que fue Bolívar en todos sus propósitos. Cuando estuvo por el sur en todos esos años 1825, 1826, hasta su fin, El Libertador no se cansó de escribir, quizás pasó la mitad de su vida escribiendo, la otra mitad fue luchando por sus ideales. El énfasis en las cosas lo adornó, escribía una y otra vez a sus generales, a sus amigos, a los hombres políticos de aquellos entonces, aconsejándolos, advirtiendo de algún peligro, o impulsando un proyecto, tal y como lo hizo con la constitución de Bolivía por allá en 1826, el peligro de la posible invasión de la santa alianza desde Cuba, o la conspiración del virrey del Brasil.
Escribo este antecedente, no para justificar mi insistencia en lo que escribiré seguidamente, sino, porque se requiere de escribir una y otra vez a estos torpes gobernantes actuales para quienes no hay otra verdad que la que ellos esgrimen.
Venezuela tiene en estos momentos serios problemas, unos porque son producto de la increíble presión a la cual hemos sido sometidos como pueblo por las fuerzas imperiales de los Estados Unidos, unidos con la resurrección de los esclavistas europeos cuyo propósito no es otro que apoderarse de nuestro recursos. El otro problema que tenemos es interno, y entre la gama de problemas internos que tenemos, hay uno que pasa desapercibido por la mayoría de las personas: LA FORMACIÓN DE UN CIUDADANO ANÁRQUICO.
El deterioro del ciudadano se ve a “flor de suelo”(expresión popular que indica que se puede ver fácilmente), La anarquía del tránsito automotor(claro en este momento de pandemia el volumen de vehículos ha bajado considerablemente) dice mucho de quiénes somos, ahora en las comunidades, la gente “no le para” a las ordenanzas municipales, ni a las restricciones derivadas de la pandemia. Es mentira que la policía llega a disolver una fiesta escandalosa que se esté realizando en tu comunidad, el 171 para nada sirve, he llamado reportando el asunto y nadie atiende ese teléfono, y si lo atienden, es de mala gana, y al final te quedas esperando a la ”Comisión que se apersonará en el sitio”.
Soy de la idea de que la gente debe estar dentro de sus casas, la pandemia logró esto en una buena medida, pero, dentro de las casas la gente se ha convertido en feroz por no decir otra cosa.
El chavismo insiste en que “El pueblo es sabio…”y de que “Solo el pueblo salvará al pueblo…”, lo equivocado de esta tesis radica en que eso es posible cuando un pueblo es maduro, consciente de sus necesidades y del respeto que debe al otro. No es así en Venezuela en vista de lo equivocado de muchos ciudadanos que hacen sus fiestas escandalosas afectando a toda una comunidad y por supuesto con la inexistencia de una autoridad que restituya los derechos a sus ciudadanos, dada una irregularidad comunitaria.
Así mismo, no es sabio un pueblo que ha creado la costumbre de trasladar sus talleres y reparaciones mecánicas a los espacios que usa la gente para trasladarse, o peor aún, el infierno que crean con sus “martilladeras”, aceleraciones de motores, uso de esmeriles, y hasta escándalos y bebederas de licor mientras reparan indebidamente sus vehículos en plena vía pública.
Hay soluciones para esto, por ejemplo(se me ocurre): “La creación de talleres comunitarios para este propósito y obligatorios, donde los ciudadanos tengan todos los servicios para reparar sus vehículos pagando una cuota solidaria para el mantenimiento del taller”, y de esta manera erradicar las reparaciones callejeras que tanto afectan a las familias y benefician a pocos . Ideas como esta, producirían beneficios a la comunidad al liberarlos de tanta tortura sónica, basura y desperdicios técnicos y por supuesto, siendo firmes a la hora de la violación del acuerdo de la comunidad.
La Biblia, la palabra de Dios enseña que “…quien disciplina ama…”, es decir, no hay contradicción entre el amor que sientas por un hijo y la disciplina que le apliques cuando ese hijo comete una irregularidad. Con la disciplina estás evitando que vuelva a ocurrir, le enseñas que tal o cual actitud es incorrecta, y ¿por qué lo haces?, ¿por qué no lo quieres, o deseas el mal hacia tu hijo?, por supuesto que no, esto corresponde al sentimiento de un padre o madre normal.
Por tal razón, asimismo debería ser un gobernante, aplicar disciplina a su pueblo, tal vez los desadaptados sean los que protesten ante la disciplina, pero, seguro es que las personas honestas, honradas, equilibradas, deseosas de vivir con dignidad aplaudan la disciplina del gobierno. Claro está el gobierno no ha de convertirse en un dictador, debe recordar siempre lo que dice la palabra de Dios: “…el que disciplina ama…”.
A través de varios escritos en este Blog y por otros medios he comunicado lo mismo, una y otra vez, denunciando la cultura(o contra cultura) de los ciudadanos en distintas materias que si las escribiera no alcanzaría el tiempo para detallarlas, imitando al Libertador mediante el énfasis en nuestros requerimientos, contrastando con el silencio, apatía y desidia de nuestros gobernantes.
Gloria a nuestro Libertador Simón Bolívar y sus soldados y a todos los héroes anónimos.
JUSTICIA PARA MARIO LUÍS
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