CARTA AL MUNDO DE LA JUSTICIA. (¿o injusticia?.)
¡Oh mundo!, que estás allí con todas tus controversias, conflictos y contradicciones, camino hacia ti buscando al Hermes que pueda llevar mi relato al más apartado rincón de tu maltratado cuerpo. Tu que te debates entre enormes olas de maldad producto de la codicia del hombre, de su irresponsabilidad, de “Su Cara Dura” ante el sufrir de tus hijos, tu, mundo, testigo fiel de las injusticias que se cometen ante tu presencia, quizás pudieras dar cabida a un problema más, un problema que anda de la mano de una mujer ciega que no sabe dónde va, cuya balanza no es capaz de equilibrar la justicia entre los hombres de esa región, y cuya espada no penetra a la maldad de los hombres porque esa espada se ha puesto al servicio de los malos, de los ineptos, de los irresponsables y de los corruptos.
En esa región llamada Venezuela, donde sus gobernantes afirman ser el cielo en la atención a sus ciudadanos, resulta ser, que “La Reina de las Virtudes Republicanas”, llamada así por el insigne héroe libertador a favor de la justicia, es una reina ciega, que va por la vida pidiendo apoyo de los malvados, incapaz de proveer a sus hijos un ápice de la verdad y por la verdad.
Los apoyadores de la reina ciega, llamados jueces, abogados, fiscales, defensores del pueblo y muchos otros más, apoyados por un sistema inoperante, arcaico, “supuestamente basados en los derechos humanos”, pero, de los delincuentes, los malos, los corruptos, los que pagan para que la mujer ciega les vea y les favorezca, ¡claro!, a cambio de una buena “Mascada” financiera, hacen cualquier clase de actos ilícitos e ilegales a favor de los malos. En esos momentos “La Ciega” si ve, y un nuevo acto de injusticia se consuma en el mundo llamado Venezuela.
Más de quince(15) audiencias de juicio penal llevadas a cabo en el caso del juicio que se sigue a los criminales que asesinaron a mi hijo, dice que el sistema judicial venezolano “NO ES JUSTO”, carece de su esencia misma, es una contradicción en si mismo, es un verdadero fariseo, empleando un término bíblico, que se refiere a aquellos que le decían al pueblo “Ayunen en el nombre de Dios”, pero, de manera sagaz, rapaz y astuta disfrutaban sus manjares cuando todo el pueblo pasaba por la resistencia que se requiere para emprender un día de ayuno.
Estos mismos farsantes, “Fariseos de la Justicia”, en mi caso, llevan seis años y algo más protegiendo a unos delincuentes materiales, asesinos de mi hijo y a unos delincuentes intelectuales, “cuellos blancos” que no han salido a la luz por la incompetencia de la justicia y sus arcaicos procedimientos. Vale la pena recordar a ese maravilloso libro “Cuatro crímenes, cuatro poderes”, escrito por el Dr. Fermín Mármol León, ex Director del cuerpo de policía científica (CICPC actualmente). Se repite de nuevo lo expresado en este libro. Quién tiene la “fuerza” para penetra a la Dirección de Asuntos Nacionales de la Armada venezolana (Dirección de Inteligencia) y hurgar en su seno qué pasó en el caso de Mario Luís Díaz, Subinspector de Inteligencia.
Yo si sé lo que ocurrió y así lo consigné a la Fiscalía General de la Nación, quienes aún no han dado respuestas, no obstante la cantidad de elementos criminalísticos que les consigné en sendos informes introducidos en el seno de esa institución.
¡Oh mundo!, en tu seno llevas la maldad misma del hombre, quien se transforma en un ángel de luz, para extraviar a los incautos y los tontos que son manipulados para que digan al unísono, “Viva la Revolución Bolivariana”, que cada vez que se grita esta consigna, nuestro Libertador debe soltar una lágrima porque en verdad comprueba que “Si ha arado en el mar”, ante esta clase de forajidos y farsantes que nada hacen para dar tranquilidad a todos los hijos de Venezuela que de alguna manera hemos pasado por la horrible experiencia de haber perdido un hijo a manos de un hampa que pareciera estar apoyada desde el más alto gobierno.
Dónde estás justicia, toma mi mano para guiarte mejor, quítate esa venda que te ha puesto el hombre malo para que le pertenezcas y obedezcas, sabiendo que esa venda que tapa tus ojos te impide ver el sentido justo de la vida, que estés a favor de los desposeídos, de los débiles, de los oprimidos, cuya atención debes darles de manera óptima, que cuando un hijo de la patria requiera de información, atención y/o aclaratoria, tu, de manera diligente, con alegría y sentido del deber, puedas llevar la tranquilidad a ese ciudadano.
Solo te pido una nueva investigación que lleve calma a mi espíritu, una investigación segura, científica, que de luz a lo ocurrido y de esta manera “envainar mi espada” en la búsqueda de justicia.
Caso 926 del 2015.
Tribunal 15 de juicio
Fiscalía 146 de juicio y 65 de investigación
JUSTICIA PARA MARIO LUÍS
Justiciaparamarioluis.blogspot.com
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