Hoy trece de julio del 2020 se cumplen setenta y cuatro meses sin mi hijo Mario Luís Díaz M. cuyo asesinato fue producto de una emboscada realizada por unos vulgares delincuentes que amparados y dirigidos por unos criminales intelectuales lo asesinaron el 13 de mayo del 2014, Estos criminales intelectuales han sido amparados por el sistema judicial venezolano, cuyas características de irresponsable, ineficaz e incapaz ha permitido que dichos criminales permanezcan en el anonimato, mientras una familia permanezca con el dolor eterno que causa la partida de un hijo.
Claro, además de la ineptitud de la justicia, también se suma la posición de poder que tenían en esos momentos los criminales intelectuales que según mis investigaciones así lo determinan. Me refiero a que la componenda para asesinar a mi hijo Mario se cocinó desde las altas esferas de la Armada venezolana, especialmente de la Dirección de Asuntos Nacionales (llamada Dirección de Inteligencia de la Armada). Dicho poder llegó hasta la inepta fiscalía 65 de investigación y de la 146 de juicio, así como al tribunal 15 de juicio a cargo de la irresponsable juez Jhosmar Dinorah.
Dios es testigo de los esfuerzos realizados para castigar a los responsables tanto delincuentes materiales como delincuentes intelectuales, pasando también por las sanciones a tan ineptos e irresponsables funcionarios públicos del poder judicial.
Seguimos en la lucha amado hijo, que Jehová te siga cobijando donde estés.
Tu padre que no te olvida.
JUSTICIA PARA MARIO LUÍS
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